El agente de seguridad, que se encontraba bajo los efectos del alcohol al momento de colisionar contra otro vehículo, obtuvo el beneficio de la excarcelación pocas horas después de la tragedia.

Un clima de total repudio e injusticia se respira en la comunidad tras conocerse los detalles de un accidente de tránsito que terminó con la vida de un inocente. Se confirmó que un policia manejaba alcoholizado cuando perdió el control de su rodado particular, cruzó de carril y chocó frontalmente contra una motocicleta. El impacto fue devastador y el conductor del vehículo menor murió de manera instantánea, dejando a una familia destrozada por una negligencia totalmente evitable. Los test de alcoholemia realizados en el lugar arrojaron un resultado positivo muy por encima de los niveles permitidos por la ley de alcohol cero vigente. Sin embargo, la mayor indignación se desató cuando trascendió que el imputado ya está libre por decisión del juzgado de garantías, que consideró que no existía peligro de fuga a pesar de la gravedad del cargo. El efectivo fue separado de su cargo preventivamente mientras avanza el proceso penal, pero los familiares de la víctima realizaron una marcha exigiendo que regrese a prisión de manera inmediata. La fiscalía ha apelado la resolución judicial, argumentando que el estatus de miembro de una fuerza de seguridad agrava la falta al deber de cuidado que todo ciudadano debe tener. El caso pone nuevamente en tela de juicio la celeridad de las excarcelaciones en causas de homicidio culposo agravado por el estado de ebriedad del conductor responsable.

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