Se difundieron imágenes del departamento que ocupaba el panelista de C5N. Paredes arruinadas, suciedad acumulada y muebles rotos forman parte del inventario de destrozos que denunció el dueño, quien asegura que el mediático se niega a responder por los costos de reparación.
El panelista del programa Duro de Domar y ex presidente de la Juventud Radical de la Ciudad de Buenos Aires, Agustín Rombolá, quedó envuelto en un escándalo extrapartidario en las últimas horas. Una denuncia pública realizada por el propietario de un inmueble lo señala como el responsable de haber causado destrozos severos en un departamento que alquilaba, el cual habría sido devuelto en condiciones deplorables.
La acusación, que comenzó a circular a través del portal Bardeo News y redes sociales, expone una faceta desconocida del dirigente político. Según el relato del dueño de la propiedad, Rombolá no solo habría incumplido con las normas básicas de convivencia y mantenimiento estipuladas en el contrato, sino que al momento de abandonar la unidad, esta presentaba un estado de deterioro que excede el uso normal de una vivienda.
Entre los daños reportados se enumeran roturas en el mobiliario, suciedad generalizada acumulada durante meses y daños en la infraestructura básica del departamento. El denunciante asegura que el panelista de C5N actuó con total desidia respecto al cuidado del bien ajeno y que, tras la entrega de las llaves, se encontraron con un escenario que requirió una inversión significativa para volver a poner el lugar en condiciones de habitabilidad.
El conflicto escaló rápidamente debido al perfil público de Rombolá, quien suele tener apariciones mediáticas defendiendo posturas políticas y sociales. La contradicción entre su discurso público y su comportamiento en el ámbito privado fue uno de los ejes de las críticas que se multiplicaron tras conocerse los detalles de la denuncia.
Hasta el momento, el propietario sostiene que no ha recibido una respuesta satisfactoria ni una compensación económica por los arreglos necesarios. La situación podría derivar en una demanda civil por daños y perjuicios si no se llega a un acuerdo entre las partes para cubrir los costos de las reparaciones de lo que, según la denuncia, fue un acto de «destrucción» de la propiedad privada.





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