El gobernador asumirá la presidencia del partido tras un reparto equilibrado de cargos entre el sector oficialista y La Cámpora, despejando el camino hacia su candidatura nacional.
Luego de semanas de negociaciones, Axel Kicillof aceptó encabezar el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires tras un ofrecimiento formal de Máximo Kirchner. El acuerdo, que contó con el aval de Cristina Kirchner, busca ordenar la estructura partidaria y evitar una confrontación interna que desgaste la gestión provincial. En el nuevo esquema de poder, la vicegobernadora Verónica Magario ocupará la vicepresidencia primera, mientras que el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, fue designado como vicepresidente segundo.
El pacto garantiza un equilibrio de fuerzas en los puestos clave del partido, otorgando la Secretaría General a Mariano Cascallares, dirigente cercano al gobernador, y manteniendo a Leonardo Nardini al frente de la Junta Electoral. Por su parte, Máximo Kirchner continuará con un rol central al presidir el Congreso partidario. Este ordenamiento institucional es interpretado como un respaldo implícito a la proyección presidencial de Kicillof para 2027, permitiéndole utilizar la estructura del PJ para fortalecer su armado federal y su discurso opositor frente al Gobierno nacional.
A pesar del consenso logrado en la cúpula, la dirigencia aún debe resolver la situación en una docena de distritos donde las internas locales amenazan con romper la unidad. Los operadores políticos trabajan contrarreloj para unificar las listas en los municipios en conflicto antes del cierre definitivo de actas. El objetivo final de la nueva conducción es presentar un bloque cohesionado que priorice la defensa de los recursos provinciales y el sostenimiento de los servicios públicos ante el impacto de las políticas económicas implementadas por la Casa Rosada.





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