La despedida de Elisa “Lilita” Carrió reabrió una herida del pasado y puso en valor la trayectoria política de la exdiputada chaqueña, fallecida a los 62 años.
La dirigente chaqueña Sandra Mendoza falleció el 11 de febrero a los 62 años, tras permanecer internada en terapia intensiva en una clínica de la Ciudad de Buenos Aires. El deceso fue confirmado por el Partido Justicialista del Chaco y motivó un minuto de silencio en el Senado, impulsado por la senadora Juliana Di Tullio durante el debate de la reforma laboral.
Exdiputada nacional, exlegisladora provincial y exministra de Salud del Chaco, Mendoza atravesaba un delicado cuadro de salud producto de una diabetes severa que se agravó en los últimos meses. Su trayectoria estuvo marcada por una militancia intensa dentro del peronismo chaqueño y también por fuertes controversias públicas, especialmente tras su ruptura con el exgobernador Jorge Capitanich.
Las condolencias trascendieron las fronteras partidarias. Desde el kirchnerismo, Cristina Fernández de Kirchner la recordó como una “guerrera de la vida”. Pero uno de los mensajes que más repercusión generó fue el de Elisa Carrió, quien escribió en redes sociales: “No estabas loca, eras una excelente profesional y mejor persona”.
La frase aludió a uno de los episodios más duros que enfrentó Mendoza cuando fue descalificada públicamente tras cuestionar aspectos de la gestión provincial. Años después, el mensaje de Carrió funcionó como un gesto reparador que resignificó su figura y su legado, y volvió a poner en discusión los límites del debate político y el costo personal de las internas partidarias.





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