Un espectáculo automovilístico terminó en tensión cuando el monoplaza de exhibición comenzó a arder de forma inesperada.

El pasado domingo, durante una exhibición organizada en las calles de San Francisco, el piloto japonés Yuki Tsunoda protagonizó un momento de máxima tensión cuando el coche de Fórmula 1 que conducía comenzó a echar humo y luego se prendió fuego. Las llamas sorprendieron a cientos de espectadores que observaban las maniobras del monoplaza en un evento callejero.

Tsunoda estaba a bordo de un legendario Red Bull RB7, el mismo modelo con el que Sebastián Vettel se coronó campeón mundial en la temporada 2011. Según testigos, el vehículo se detuvo de forma brusca durante una serie de maniobras conocidas como “donuts” y empezó a emitir una densa humareda antes de que las llamas se intensificaran en la parte trasera.

Los asistentes reaccionaron con gritos alertando al piloto sobre el incendio, lo que lo llevó a actuar con rapidez y calma: Tsunoda se desabrochó el cinturón y salió del auto sin sufrir lesiones, mientras el personal de seguridad y los equipos de emergencia intervenían para controlar el siniestro.

El incidente, que obligó a suspender la exhibición, marcó una impactante aparición pública para Tsunoda tras haber perdido su asiento como piloto titular en la Fórmula 1 al cierre de la temporada 2025. Afortunadamente, no hubo heridos y el propio piloto logró salir ileso del monoplaza envuelto en llamas.

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