El economista Matías Kulfas planteó una crítica sobre la gestión económica actual, enfatizando una distinción que considera central: la brecha entre lo que el gobierno presenta como crecimiento y lo que los ciudadanos interpretaron como promesa de desarrollo.
Según Kulfas, estos dos conceptos no son sinónimos. El crecimiento, tal como lo entiende el gobierno, refiere a variaciones en agregados económicos específicos. El desarrollo, en cambio, implica transformaciones más profundas en la capacidad productiva y en la estructura del país.
El economista realizó una evaluación crítica del modelo actual, identificando dos bases principales en las que se sustenta: la dependencia de recursos naturales y la apertura importadora. Ambas características, en su análisis, establecen límites significativos para alcanzar un desarrollo genuino.
La advertencia de Kulfas toca un aspecto que genera tensión en el debate público actual: existe una distancia entre lo que se comunica como logros desde el gobierno y lo que la ciudadanía esperaba conseguir en los términos en que fue convocada a votar.
Desde esta perspectiva, indicadores positivos en variables macroeconómicas podrían coexistir con debilidades estructurales que impidan la construcción de una economía más diversificada y resiliente. Un modelo que descansa en exportación de materias primas e importación de bienes manufacturados, según el análisis del economista, presenta restricciones inherentes para transformar la base productiva nacional.
El planteo de Kulfas contribuye a un análisis más pormenorizado de lo que sucede en la economía, invitando a diferenciar entre recuperaciones coyunturales y cambios estructurales que podrían garantizar desarrollo de largo plazo. Esta distinción resulta crucial para evaluar si las políticas implementadas responden a lo que los votantes esperaban cuando fueron consultados en las urnas.
Imagen: Juan Pablo Mascanfroni / Unsplash – Con informacion de Perfil





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