El deterioro del empleo registrado expone una grieta importante en los cimientos del programa económico actual. A pesar de avances en otros frentes, la contracción del mercado laboral formal constituye un desafío que demanda intervenciones profundas y de largo aliento.

Los analistas coinciden en señalar que para impulsar la recuperación del empleo es necesario implementar un paquete integral de reformas estructurales. La reforma previsional emerge como medida ineludible, capaz de liberar recursos fiscales y mejorar las condiciones de competitividad para la producción nacional.

Paralelamente, la reducción de la carga impositiva se presenta como herramienta fundamental. Una menor presión fiscal permitiría que las empresas reinviertan ganancias, expandan sus operaciones y contraten más trabajadores. Esta baja de impuestos se orienta tanto a personas físicas como a personas jurídicas.

El fortalecimiento del crédito constituye el tercer pilar de esta estrategia. Expandir el acceso a financiamiento para el sector productivo es esencial para que las pymes especialmente puedan impulsar proyectos de inversión y crecimiento que generen nuevos empleos.

Lo que caracteriza la coyuntura actual es la contraposición entre estabilización macro y deterioro laboral. Mientras indicadores como inflación muestran mejoras, el empleo formal sigue en rojo, generando tensiones en el consumo y la demanda interna.

Esta brecha entre estabilización monetaria y generación de empleo no es nueva en la historia económica argentina, pero requiere atención urgente. Sin una ola de reformas que desbloquee la inversión privada y la actividad productiva, el programa corre riesgo de perder legitimidad social y sostenibilidad en el tiempo.

Imagen: RDNE Stock project / Pexels – Con informacion de Ámbito

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