La industria almendrista argentina enfrenta un momento de transformación. Un productor de relevancia en el sector comunicó su decisión de reconvertir operaciones, reconociendo un contexto cada vez más adverso para la actividad tradicional en Cuyo.

Mendoza concentra más del 90% de la producción nacional de almendras y ha sido durante décadas la provincia donde este cultivo encontró su desarrollo más exitoso. No obstante, esa posición dominante ahora se ve amenazada por múltiples frentes.

Los productores almendristas deben lidiar con las dificultades propias de la cosecha de este fruto seco, un desafío permanente en la actividad agrícola. Sin embargo, a estos obstáculos inherentes se suman dos presiones externas de considerable magnitud.

Por un lado, el pistacho ha ganado terreno como opción productiva competitiva. Por otro, las importaciones provenientes de Chile representan una amenaza de difícil contención, dado que ingresan al país prácticamente sin cargas arancelarias. Esta combinación de factores ha deteriorado sensiblemente la viabilidad económica de los emprendimientos almendristas.

La reconversión anunciada por este productor sugiere que el sector está experimentando cambios profundos. Los almendros, que fueron los primeros cultivos en establecerse en la región y que le dieron fama tanto por la calidad del producto como por su trayectoria, ahora comparten un mercado cada vez más disputado.

Esta situación plantea interrogantes sobre el futuro de la actividad almendrista en Argentina y la necesidad de políticas que acompañen la transición del sector en tiempos de presión competitiva internacional.

Imagen: SERHAT TUĞ / Unsplash – Con informacion de Bichos del Campo

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