Alec Oxenford sostuvo que Argentina tiene los recursos y las capacidades para participar en prácticamente todos los eslabones vinculados a la IA, desde energía y minerales críticos hasta infraestructura y talento. El embajador planteó que la estrategia debe apuntar a liberar la innovación, liderar el desarrollo tecnológico y gestionar sus riesgos sin frenar el progreso.
El embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, planteó que Argentina tiene una oportunidad para ocupar un lugar relevante en el desarrollo de la inteligencia artificial y sostuvo que la estrategia frente al avance tecnológico debe combinar innovación, liderazgo y gestión de los riesgos, en lugar de frenar su desarrollo mediante mayores restricciones.
“La respuesta a la disrupción tecnológica no es frenar la innovación, sino desatarla, liderarla y gestionar sus riesgos sin que el temor paralice el progreso”, afirmó Oxenford. Según el diplomático, la inteligencia artificial puede contribuir a mejorar la productividad y acelerar la convergencia de Argentina con las economías más avanzadas.
En ese sentido, el embajador remarcó que la oportunidad para el país no se limita al desarrollo de software o algoritmos. El ecosistema de la IA demanda minerales críticos, energía, semiconductores, talento, centros de datos, capacidad de cómputo y procesamiento, áreas en las que consideró que Argentina cuenta con condiciones para insertarse. “Argentina tiene los recursos y las capacidades para competir en prácticamente todos los eslabones de esa cadena de valor”, sostuvo.
Oxenford vinculó esta estrategia con la incorporación del país a Pax Silica, una iniciativa internacional liderada por Estados Unidos orientada a fortalecer entre países socios las cadenas de suministro relacionadas con inteligencia artificial, semiconductores y minerales críticos. Según explicó, la participación argentina apunta a integrarse en la construcción de la infraestructura física, tecnológica y humana necesaria para la expansión de estas tecnologías.
La posición expresada por el embajador coincide con el enfoque de la administración de Donald Trump, que cuestiona regulaciones que, a su juicio, puedan limitar el desarrollo de la inteligencia artificial. El debate se produce mientras otros actores del sector tecnológico y organismos internacionales plantean la necesidad de mayores mecanismos de supervisión frente a los riesgos asociados al rápido avance de estos sistemas.
Para Oxenford, el objetivo es que Argentina no quede limitada al papel de consumidora de estas tecnologías, sino que pueda participar de los distintos componentes necesarios para su desarrollo. “Argentina no pretende simplemente participar en ese futuro, sino ayudar a construirlo”, concluyó el embajador.






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